Carta de una niña a su psicóloga de Psicode

Aqui os dejamos la sorpresa de Marina García, psicóloga de Psicode, cuando recibió esta carta de la niña que acudía con ella a terapia.

Como podreis ver, la profesionalidad en la terapia no está reñida con el cariño a nuestros pacientes. carta1 de una niña a su psicologa de psicodecarta2  de una niña a su psicologa de psicode

Mi experiencia con la terapia en PSICODE

Mi psicóloga me ha pedido que escriba una carta en la que resuma mi experiencia con la terapia en Psicode. No es fácil sintetizar en unas líneas la revolución interna que te provoca el ir a terapia..

Cuando llegué a Psicode me encontraba agotada física y mentalmente. Tenía el ánimo por los suelos, me encontraba muy sola y el hacer cualquier cosa me costaba un triunfo. Sigue leyendo

¿Cómo es la terapia en Psicode? Opinión de una paciente bloguera

Son muchas personas las que nos llaman  a Psicode preguntando cómo es una terapia.Para esa respuesta les pedimos a nuestros pacientes que opinen  y nos escriban unas líneas sobre cómo están viviendo ellos la terapia en Psicode y qué cosas están aprendiendo.

Os dejamos aqui la carta de Marta a su psicóloga Marina Garcia, después de 6 sesiones de terapia.

“CARTA A MI PSICOLOGA:

Cuando Marina me pidió que escribiera una carta expresando lo que ha supuesto para mí este tiempo de terapia me puse nerviosa, ¡como podía expresar en unas pocas palabras todo mi recorrido en estas semanas!, “tú puedes, además, si eres bloguera, esto no es nada para ti”, me dijo. Sigue leyendo

En mi terapia…. ( carta de una paciente donde explica cómo vive la terapia en el Instituto PSICODE)

felicidad2

Estás en un momento de tu vida en el que sabes que si no pides ayuda te quedarás estancada. No hay nada que te reconforte y sabes que eres infeliz. Quieres cambiarlo y finalmente decides acudir a Psicode. ¿Por qué? Consejo de una amiga en la que sabes que puedes confiar. “A mí me está ayudando mucho”.

Al principio resulta algo complicado confiar tus problemas a un desconocido. Sin embargo, sabes que es un profesional, y que hará todo lo que esté en su mano por ayudarte. Poco a poco empiezas a poder poner etiquetas a lo que te ocurre. Ansiedad social. Disonancia cognitiva. Poca auto-eficacia percibida. Falta de autoestima. Pensamientos ysidoros. Y te percatas de que no eres la única persona a la que le pasa esto, y de que existen métodos para curar lo que tú pensabas que era un problema crónico. Algunos pasos son más sencillos. Exposición. Evitar pensamientos excusa. Otros pasos te resultan tan complicados que preferirías estar participando en un triatlón.

¿Cómo convertir pensamientos negativos en positivos? ¿Cómo sentirte aceptada? ¿Cómo explicarle a tu cerebro –el maldito lleva 2 años insistiendo en que no mereces la pena- que eres fuerte?

Semana tras semana te das cuenta de que la terapia está teniendo efecto. Eres capaz de enfrentarte a situaciones sociales con menos ansiedad. Eres capaz de acallar los pensamientos negativos con un simple “No seas pesada” o “No empieces otra vez”. Eres capaz de sentirte integrada y aceptada.

Sin embargo, hay algo que te persigue y de lo que no consigues desprenderte. Estos sentimientos han aparecido porque tus amigas te dejaron de lado en una situación que no era del todo fácil. Y cada vez que piensas en ellas y en lo que ocurrió sientes unas intensas ganas de llorar, y eres incapaz de poner en práctica lo que has aprendido durante las sesiones. Las sensaciones que te provocan están ancladas en algún lugar profundo. No sabes dónde, pero sabes que están ahí. Y ese es el problema. Pensar en ellas te llena de ansiedad y tristeza, y lo peor es que no encuentras una razón satisfactoria para explicar tu sufrimiento.

Así que tu psicóloga decide usar una técnica que parece ser muy útil en estas situaciones. EMDR. Eye Movement Desensitization and Reprocessing. Te suena a chino mandarín pero por qué no probarlo.

Te explica que consiste en lo siguiente. El objetivo es que reproceses la información que te condujo a un suceso que te ha resultado traumático. Tienes que encontrarle una explicación para poder liberarte de las sensaciones que te provoca. Durante la aplicación del EMDR tendrás unos cascos con música que está destinada a activar los dos hemisferios cerebrales; así, no solo tendrás activada tu parte sentimental, sino también tu parte lógica.

Bueno, entonces empecemos. Música relajante y tú tumbada en el sofá. Comienzas a pensar en la imagen que te provoca tanta tristeza y ansiedad (un 8, redondeando) y lo que tenía pinta de siestecita se convierte en mar de lágrimas. Te centras en la imagen, en las sensaciones que despierta, en cómo has llegado hasta allí. Tus palabras son “Soy una cobarde por no haber podido enfrentarme a una situación tan simple. Perdí a mis amigas y no hice nada por solucionarlo”.

Muchos pensamientos rodean la imagen y se van manifestando. “Estaba en un mal momento y ellas no me apoyaron”. “Hablaban mal de mí y eso me hacía daño”. “Pretendían que ocupara todo mi tiempo con ellas”. Así que, mira por donde, no todo fue por tu culpa. “No quiero ser rencorosa, pero no quiero darles una segunda oportunidad”. “No soy rencorosa, es que realmente no se merecen una segunda oportunidad”. “Quizás tuve que sufrir tanto para darme cuenta de que no merece la pena tener amigos así”. “Fuera cual fuera el camino que hubiera tomado, el final habría sido igual, y ya no seríamos amigas”. “No fui cobarde, en realidad fui valiente al ver que me estaban haciendo daño y querer separarme de ellas”. Mmm…Así que no eres cobarde, te enfrentaste a una situación difícil, desobedeciendo las normas convencionales.

Parece que esta situación, en definitiva, te ha traído cosas buenas, ¿no? “Ahora podré conocer a gente nueva, empezar de cero, y elegir mis amigos con más cautela.”

“Soy fuerte, soy fuerte soy fuerte”. Es el pensamiento que te invade al final de la sesión. Claro que sí, porque tú lo vales 🙂

alegria

Opinión de una paciente que acudió a Psicode tras una ruptura de pareja

Bueno, pues las cosas que he obtenido gracias a esta
terapia son muchas…

mama

* He aprendido a ver las cosas desde un punto de vista totalmente distinto, sobretodo aquellas cosas que para mi significaban “el fin del mundo”… ahora las veo de otra manera, porque tu me has enseñado a mirar de otra manera… a no preocuparme por cosas que es probable que nunca pasen, a no sufrir gratuitamente por cosas que solo están en mi imaginacion … 

 * La terapia me ha enseñado a quererme, a valorarme, a entender comportamientos que NO ENTENDIA, míos y de los demás, ahora me siento madura, me siento distinta, me siento bien.

 + Y por ultimo me ha dado la satisfaccion de poder confiar en alguien y contarle cosas que nunca antes me hubiera imaginado contar a nadie, esa confianza , ese sentirme comprendida al 100% sin casi dar detalles…

esto para mi ha sido lo más reconfortante, saber que puedo desahogarme
con alguien que me escucha y que además ME ENTIENDE!!! y que para colmo
es capaz de explicarme el POR QUÉ hago o dejo de hacer y me ACONSEJA como
superar todo eso… “

Superando la ansiedad y los acúfenos (zumbido de oídos como síntoma de la ansiedad)

¡Ah!  Pero entonces ¿no tienes un cáncer terminal? Probablemente sea esta la frase que siempre recuerde de Marina en la primera sesión que tuve la suerte de tener con ella, hace ya más de un año. Había sufrido una crisis de ansiedad, dormía mal y me sentía peor.

zumbido-de-oidos

Hubo muchas causas para aquella crisis, pero el detonante final había sido un acúfeno, un zumbido en el oído izquierdo. El acufeno había sido el colofón a una secuencia de problemas físicos y dolores, y con él sentí que no podría seguir. Seguro que suena cómico, un “zumbido”… sucumbir a un zumbido. Tan poquita cosa. Los que lo viven seguramente tienen otra opinión, pero hay que reconocer que un zumbido suena a muy poquita cosa. Cuando un médico te cuenta por primera vez que la medicina actual no conoce las causas,  y que en la mayoría de los casos no sabe cómo hacer desaparecer el zumbido,  suele ser habitual que te coja desprevenido. En el año 2011 la medicina, capaz de trasplantar corazones, y curar cánceres,  no sabe cómo curar un zumbido!!! Para algo tan trivial la medicina no sabe qué hacer… eso no suele estar en ningún guión.

A partir de ahí de ese punto, es fácil que tu cerebro recorra una espiral negativa donde todo se ve demasiado oscuro. Aquella frase de Marina en la primera sesión, ayudó a empezar a poner las cosas en su sitio y a empezar a valorar las cosas en su justa medida.  Por mi forma de hablar, y mi forma de sentir, parecía que tenía un cáncer terminal, pero no… era solo un zumbido, mezclado con otros pequeños dolores.

Marina me ayudó a entender la ansiedad, a no tenerle miedo, a comprender que la bola de nieve, si se la mira sin miedo, y la mantienes entre tus manos sin soltarla, no solo no crece, sino que se deshace y desaparece. No ha sido fácil, pero la verdad es que con la ayuda de Marina si me lo ha parecido. Menos de un año después, no puedo decir que crea que los síntomas de la ansiedad no volverán a aparecer. Lo que sí puedo decir es que ya no les tengo miedo. He  aprendido que el miedo es el sentimiento que definitivamente puede destrozarte la vida. Que es importante que el mensaje que tú te des a ti mismo sea positivo, y no refuerce la alarma en el cerebro. He aprendido a conocer los efectos de la ansiedad, y a asumirlos sin miedo, con la certeza de que si desaparece el miedo, desaparecerán esos efectos. Sólo es miedo al miedo, y es un sentimiento bastante absurdo.

hombre tranquilo

Y sobre el zumbido… me gustaría contar, como el final de un cuento con final feliz,  que ha desaparecido. Pero no. La verdad es que sigue más o menos igual. La verdadera diferencia es que ahora, la mayor parte del día ni me acuerdo de él, y por la noche puedo dormir sin ningún problema. Quizás algún día la medicina sea capaz de encontrar un remedio. Mientras yo voy a seguir con mi vida. Gracias Marina.

Carta de Marta a su Psicóloga de Psicode: superar el sufrimiento de no poder tener un hijo

 

felicidad en otoño

                                                                                                                            Marzo de 2011

Hoy quiero contártelo, me has preguntado muchas veces y siempre te decía: “ya te contare”, pero hoy quiero contártelo, quiero que lo sepas, que sepas que he descubierto que hay soluciones pero que para llegar a ellas tenemos que trabajar, tenemos que admitir nuestros problemas y comprender lo que tenemos dentro y que buscar culpables y hacerse la víctima no nos lleva a ningún sitio

Tener a un nene en mis brazos era un sueño y más después de llevar intentándolo cinco años sin éxito alguno, recurrimos a la consulta médica.
Después de miles de pruebas, pinchazos, tres intentos de inseminación, una invitro y obtener siempre por respuesta un: “No estás embarazada”, la ansiedad y el sufrimiento eran tal que decidimos darnos un descanso.
La doctora nos decía que ambos estábamos bien y eso colmó el vaso, entonces en mi cabeza solo cabía una pregunta: ¿Y por qué no puedo?, sin respuesta alguna. Me di cuenta que la ansiedad y el estrés se habían apoderado de mi y el consejo de la doctora de relajarse era casi imposible de llevar a cabo, complicándolo todo más aún.

De la noche a la mañana mi vida se pasó, se estancó, llevaba dos años sin parar de un lado al otro, médicos para arriba, médicos para abajo, habíamos dejado de lado nuestra vida, los amigos, el saliry al pasar de golpe me estanqué y caí en una espiral, David salió a flote, yo me hundí, todo en mí era negativo y no solo en mí todo lo que me rodeaba, lloraba a todas horas, me sentía inútil, estaba totalmente frustrada, no quería salir ni entrar, todo me hacía daño, veía cosas donde no las había, le recriminaba a David (gracias por estar siempre a mi lado), me dí cuenta de que dependía de él, cuando antes eso era impensable, le estaba afixiando y estaba afixiando nuestra relación, nuestra vida en ese momento sentí que se trataba de algo que se me escapaba, que se escapaba de mí control y se lo comente a mi hermana, Dios¡¡¡ por qué no lo hice antes
Me dejé llevar por ella y me trajo hasta aquí, a ella le debo recuperar la ilusión, mi esperanza, mi vida, pero no solo a ella también a Silvia ( mi psicóloga de Psicode ) , porque ella me enseñó como salir de la espiral.
Comencé a acudir a las consultas con Silvia y empecé a descubrir tantas cosas que me estaban haciendo daño, pero que las tenía apartadas, pero latentes en mi cabeza se que estaban ahí, pero no tenía ni idea hasta que punto no me dejaban seguir.

Una de esas cosas de mi pasado era la muerte de mi padre después de una larga enfermedad.
Yo recordaba con mucho dolor su marcha, el día que se fue, pero con Silvia aprendí a recordar ese momento con ternura, con cariño, me hizo creer que había estado a su lado hasta el último momento y que se iba tranquilo sabiendo lo mucho que le quería, gracias Silvia ahora no me atormenta recordar ese momento, ya no siento angustia ni sufrimiento.

Durante todo este tiempo asistiendo a la consulta, Silvia me ha enseñado miles de pautas para poder controlar nuestra mente y que nos juegue malas pasadas, todo lo aprendido lo aplicaba cada vez que afloraba un miedo, un pensamiento que me atormentaba y con la gran satisfacción de que daba resultado, hoy en día sigo haciéndolo y funciona realmente funciona.

Cuando una pareja decide tener un nene y no lo consiguen comienzan a aflorar sentimientos de angustia, de culpabilidad,, frustración y la autoestima se ve afectada, con el gran riesgo y peligro de convertirse en la famosa espiral.

No llega al año de mi asistencia a las consultas o charlas con Silvia pero aprendí o he aprendido que el ser madre no es lo único en la vida, que no debemos frustrarnos que hay soluciones y que si la vida no quiere darnos un hijo, David y yo hemos hablado de ello en la intimidad en ocasiones, estamos dispuestos a luchar para adoptarlo y hoy por hoy me siento con ganas y fuerte.

He aprendido sobre mí misma y a estar más preparada para afrontar problemas, plantearlos, no evadirlos y ponerles solución.
En cada visita he aprendido una cosa nueva y me satisfacía, me iba orgullosa cuando Silvia me decía: “Eres un crak”, pero es que tenía razón, he logrado salir de esa espiral (te acuerdas Silvia), ahora esa espiral no es un laberinto sin salida NOOOO !!! tiene muchísimas e intento encontrarlas cada día.
Hoy por hoy sigo teniendo bajones, pero me paro, pienso y busco soluciones (pensamientos alternativos y positivos).

Se que he cambiado, lo sé, pero no es problema alguno porque también he vuelto a sonreír, a vuelto la ilusión, las ganas de seguir y eso me motiva cada día.

He comprendido y aprendido que hay que aceptar ayuda, porque uno solo no puede, buscando soluciones y no hacerse víctima, que no debemos dejar de lado nuestra vida, ni dejar que los problemas nos paralicen como me ocurrió a mi, ya que afectará a otros aspectos de nuestra vida, no debemos perder nunca la esperanza, yo no la he perdido y VIVIR sobretodo vivir, porque la vida es demasiado bonita para perdérsela.

Gracias a Yoli mi hermana, a ella debo recuperar la ilusión, gracias por ese empujón tan a tiempo.
También doy las gracias a Silvia, miles, miles, miles, por enseñarme, aconsejarme y guiarme, yo sola no lo hubiese conseguido.
Gracias a tí David, mi chico, mi amor, por esos besos abrazos y caricias y por estar junto a mí en todo momento siendo tan fuerte y dándome tú positividad aún sabiendo como estabas.
Y claro, me falta alguien, a mi mami aisss como te quiero abuela
Y gracias a vosotros, a los amigos, a los que habéis sabido esperarme sin explicaciones, y a los que no, les deseo todo lo mejor.
PARA SILVIA CON TODO MI CARIÑO, GRACIAS.

                                                                       MARTA   
   pareja feliz